Bachelet, Unasur y diálogo
AP Photo/Roberto Candia

La presidenta de Chile, Michelle Bachele con Evo Morales, presidente de Bolivia
Por Sergio Luis
En el sainete de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), solamente se tuvo la prudencia de no acoger la demencial propuesta del tosco Chávez para que se condene a los Estados Unidos, y se promueva una intervención militar en Bolivia.
Pero la presidenta de Chile, Michelle Bachelet (Presidenta Pro Tempore de Unasur), fue llevada por su entusiasmo, primero, a servir los propósitos chilenos de mantener quieta a Bolivia, es decir, sin que Evo y el inefable Choquehuanca de las piedras, hablen mucho del motivo de la ruptura de las relaciones diplomáticas entre los dos países ; y, segundo, a mostrar actividad internacional, puesto que ella sabe que lo está haciendo mal internamente lo que expone a su coalición (la Concertación) a un seguro fracaso electoral. Pero siguió haciéndolo mal : no vaciló en ser la aplicada “lectora” del documento, poniendo énfasis, con insolencia, en la “defensa” de la integridad territorial de Bolivia”; sabiendo que los chilenos se apoderaron, hace más de un siglo medio de lo que querían de él.
La presidenta Bachelet se regodeó con su pretendido éxito personal y sacó a relucir toda su parafernalia diplomática comprometida con Chávez, para gozo de Evo Morales y con el apoyo de Chávez, del opaco Rafael Correa, del novato Fernando Lugo y de la maltrecha y vapuleada presidenta argentina Cristina Fernández… Los demás presidentes, “invitados de palo”, enmudecidos, y evitando el mote de ser partidarios de la ruptura de la continuidad constitucional boliviana. Pero, seguramente –no los creo tontos ni tan mal informados–, sabían que la democracia en Bolivia está, desde hace tiempo, desportillada por el populismo de Evo Morales entregado a los desvaríos de Hugo Chávez.
El canciller chileno Alejandro Foxley, dijo estar 'preocupado por las declaraciones de Chávez y por el acalorado discurso en el que emitió fuertes palabras en contra de Estados Unidos, y (porque Chávez) pidió a la cumbre que en la declaración final se condenara la supuesta influencia del país norteamericano en la crisis de Bolivia”. Foxley manifestó, en entrevista con canal 13: 'el tono de Chávez no me pareció el más propicio' para la cita y que finalmente se llegó a un consenso que fue en otra línea” (La Tercera, 17.09.2003). Y la señora Bachelet “…afirmó en primer lugar que las críticas hechas por Foxley en contra del presidente venezolano fueron 'a título personal', por lo que no corresponden a una posición del gobierno” (El Mercurio, 20.09.2008). No sea incoherente, señora Presidenta, un canciller, cuando habla de asuntos exteriores, no es a título personal
Por otra parte, la anfitriona no tuvo reparo en alentar la intervención de José Miguel Insulza, devaluando el papel de su propia organización: la OEA y de la que es secretario general. Y nadie sabe a qué este “evista y “chavista” fue a la reunión de la Unasur, y con qué motivo ahora viene al “diálogo” de Cochabamba. ¿Querrá mostrarse activo, ya que está en carrera electoral chilena por la presidencia, aunque en un lejano tercer lugar?
La presidenta dijo que “no podía venir personalmente a Bolivia”, y envió al ex Canciller, Gabriel Valdez, como su representante en el “diálogo” de Evo con los prefectos Pero resulta que este diplomático, ya había estado contaminado con la demagogia de su presidenta, y declaró, con la solemnidad del cínico, que venía a Cochabamba a apoyar al gobierno de Evo Morales, nacido en las urnas. No sea desvergonzado ex Canciller; si usted menciona la democracia, debe saber que ésta no reside únicamente en las urnas –oiga Valdez: ¿se acuerda que Hitler ganó elecciones y luego fue un feroz tirano?–, sino también en el respeto a la ley, a la libertad, a las instituciones, a la vida de los ciudadanos –Evo ya causó casi un centenar de muertos–, en fin, el estado de derecho, tan mellado en Bolivia.
Con estos “facilitadores”, los prefectos bolivianos que buscan la autonomía de sus regiones, están lucidos.
Sergio Luis es un profesional Boliviano independiente. Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
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