Gasolina barata: ¡Aplausos!, pero no dejen a los pobres a pie

Por Elio Ohep
Estamos totalmente de acuerdo en que a la gasolina no se le suba el precio. Este es un recurso de todos los venezolanos y es una de las formas que la riqueza de nuestro subsuelo nos beneficie a todos por igual, y es por eso que debe seguir siendo un regalo para todos.
El consumo de la gasolina en Venezuela es profundamente asimétrico. Quienes más consumen son los venezolanos más pudientes, con sus Hummers y grandes autos de lujo. Los venezolanos pobres andan en busetas, en buses o en el metro. Quienes, entonces, se benefician de los bajos precios de la gasolina? Los que tienen más dinero. Si lo que se quiere es una mejor distribución de riquezas y recursos, los bajos precios de la gasolina apuntan exactamente a lo contrario, a reforzar a quienes más tienen, a expensas de quienes menos tienen. Ello es así porque el subidio estatal a la gasolina es del órden de los 12-15000 millones de dólares al año, dinero que pudiera utilizarse de manera mucho más eficiente en la creación y mantenimiento de eficientes redes de transporte público, en lugar de regalarlo a los venezolanos más pudientes. Por otra parte, la gasolina es un recurso no renovable, el cuál debe respetarse más de lo que lo hemos hecho hasta ahora. El derroche energético venezolano es muy alto, simplemente porque el costo del combustible es muy bajo.
Como lograremos equilibrar esta situación? Una alternativa es dejar los precios de la gasolina de bajo octanaje intactos y aplicar una alta carga impositiva a los vehículos de mayor exigencia de octanaje, sobrecarga impositiva que iría a un fondo para el desarrollo del transporte público. De esta manera el subsidio a la gasolina se limitaría a los vehículos más pequeños y los de tranporte público, eliminándose el subsidio a los autos que utilizen gasolina intermedia y alta.
Para que una alternativa como esta tenga éxito se requiere una administración transparente y eficiente de los dineros obtenidos por medio de la propuesta tasa impositiva. En Venezuela se están consumiendo casi 800.000 barriles diarios de petróleo generalmente liviano y esto representa otra inmensa pérdida para un país que depende casi exclusivamente del ingreso por concepto de la exportación de este recurso. Al aumentarse la tasa impositiva de la gasolina alta, bajará el consumo. Un ahorro de cien mil barriles diarios de gasolinas en el mercado interno y su exportación representaría, a los precios de hoy, un ingreso adicional de más de $1500 millones al año para la nación.
Subir el precio de la gasolina se ha convertido en un tema tabú en el país, casi religioso. Una manera de equilibrar la asimetría sin violar ese principio “religioso” puede ser a través de la carga impositiva a las gasolinas de alto octanaje.
Tanto desde el punto de vista económico como ambiental es preciso cambiar el patrón de consumo de la gasolina en Venezuela. Los sistemas de tranporte colectivo deben constituirse en la norma más que en la excepción. No hay sociedad desarrollada que no tenga un sistema eficiente de transporte colectivo. Un gobierno que se diga socialista no puede seguir subsidiando al individuo a expensas de la comunidad.
¿ Y como lo vamos hacer ? lo primero establecer el impuesto de una manera lógica y escalonada donde los vehículos de uso privado mas lujosos, los que mas gastan gasolina, sean los que paguen mas impuestos, los de transporte publico, de carga, comerciales paguen cero o muy poco, eso si se llama socialismo. ¡ Así de simple !
Lo segundo, hay que establecer un plan efectivo para recaudar el impuesto de una manera eficiente y sin trampas. Se me ocurre, pensando en voz alta, que si en las ensambladoras de vehículos le graban un código electrónico donde se establece que tipo de vehículo es de acuerdo a las normas establecidas para el pago del impuesto, seria muy fácil que en las estaciones de gasolina cuando se llene el tanque, se registre automáticamente en la máquina cual es el impuesto apagar de acuerdo al código del automóvil y se le cobre lo correspondiente.
Y para finalizar, aplicar los estudios y planes integrales de transporte publico de las ciudades que en muchísimos casos ya están hechos desde hace muchos anos por equipos de profesionales venezolanos y revisados en anos mas recientes por las alcaldías, y gobernaciones con la ayuda de PNUD y FONTUR. No hay mas nada que estudiar, si no implementar con los fondos del nuevo impuesto a los dueños de vehículos . ¡ el impuesto a la gasolina !
Esperemos entonces que el gobierno haga algo por los pobres, de los cuales habla mucho y hace poco, de los sin carro , por quienes no se hace nada y ni les va ni les viene si la gasolina es gratis o no. Ellos también tienen derecho a percibir la riqueza del subsuelo de todos los venezolanos.
Elio Ohep es el editor de Petroleumworld. Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
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